1787 - Madison - Federalist paper nº10 - El peligroso vicio del espíritu de partido

Al pueblo del Estado de Nueva York:

Entre las numerosas ventajas que ofrece una Unión bien estructurada, ninguna merece ser desarrollada con más precisión que su tendencia a suavizar y dominar la violencia del espíritu de partido. Nada produce al amigo de los gobiernos populares más inquietud acerca de su carácter y su destino, que observar su propensión a este peligroso vicio. No dejará, por lo tanto, de prestar el debido valor a cualquier plan que, sin violar los principios que profesa, proporcione un remedio apropiado para ese defecto. La falta de fijeza, la injusticia y la confusión a que abre la puerta en las asambleas públicas, han sido realmente las enfermedades mortales que han hecho perecer a todo gobierno popular; y hoy siguen siendo los tópicos predilectos y fecundos de los que los adversarios de la libertad obtienen sus más plausibles declamaciones. Nunca admiraremos bastante el valioso adelanto que representan las constituciones americanas sobre los modelos de gobierno popular, tanto antiguos como modernos; pero sería de una imperdonable parcialidad sostener que, a este respecto, han apartado el peligro de modo tan efectivo como se deseaba y esperaba. Los ciudadanos más prudentes y virtuosos, tan amigos de la buena fe pública y privada como de la libertad pública y personal, se quejan de que nuestros gobiernos son demasiado inestables, de que el bien público se descuida en el conflicto de los partidos rivales y de que con harta frecuencia se aprueban medidas no conformes con las normas de la justicia y los derechos del partido más débil, impuestas por la fuerza superior de una mayoría interesada y dominadora. Aunque desearíamos vivamente que esas quejas no tuvieran fundamento, la evidencia de hechos bien conocidos no nos permite negar que son hasta cierto grado verdaderas. Es muy cierto que si nuestra situación se revisa sin prejuicios, se encontrará que algunas de las calamidades que nos abruman se consideran erróneamente como obra de nuestros gobiernos; pero se descubrirá al mismo tiempo que las demás causas son insuficientes para explicar, por sí solas, muchos de nuestros más graves infortunios y, especialmente, la actual desconfianza, cada vez más intensa, hacia los compromisos públicos, y la alarma respecto a los derechos privados, que resuenan de un extremo a otro del continente. Estos efectos se deben achacar, principalmente si no en su totalidad, a la inconstancia y la injusticia con que un espíritu faccioso ha corrompido nuestra administración pública.

Por facción entiendo cierto número de ciudadanos, estén en mayoría o en minoría, que actúan movidos por el impulso de una pasión común, o por un interés adverso a los derechos de los demás ciudadanos o a los intereses permanentes de la comunidad considerada en conjunto.

Hay dos maneras de evitar los males del espíritu de partido: consiste una en suprimir sus causas, la otra en reprimir sus efectos.

Hay también dos métodos para hacer desaparecer las causas del espíritu de partido: destruir la libertad esencial a su existencia, o dar a cada ciudadano las mismas opiniones, las mismas pasiones y los mismos intereses.

Del primer remedio puede decirse con verdad que es peor que el mal perseguido. La libertad es al espíritu faccioso lo que el aire al fuego, un alimento sin el cual se extingue. Pero no sería menor locura suprimir la libertad, que es esencial para la vida política, porque nutre a las facciones, que el desear la desaparición del aire, indispensable a la vida animal, porque comunica al fuego su energía destructora.

El segundo medio es tan impracticable como absurdo el primero. Mientras la razón humana no sea infalible y tengamos libertad para ejercerla, habrá distintas opiniones. Mientras exista una relación entre la razón y el amor de sí mismo, las pasiones y las opiniones influirán unas sobre otras y las últimas se adherirán a las primeras. La diversidad en las facultades del hombre, donde se origina el derecho de propiedad, es un obstáculo insuperable a la unanimidad de los intereses. El primer objeto del gobierno es la protección de esas facultades. La protección de facultades diferentes y desiguales para adquirir propiedad, produce inmediatamente la existencia de diferencias en cuanto a la naturaleza y extensión de la misma; y la influencia de éstas sobre los sentimientos y opiniones de los respectivos propietarios, determina la división de la sociedad en diferentes intereses y partidos.

Como se demuestra, las causas latentes de la división en facciones tienen su origen en la naturaleza del hombre; y las vemos por todas partes que alcanzan distintos grados de actividad según las circunstancias de la sociedad civil. El celo por diferentes opiniones respecto al gobierno, la religión y muchos otros puntos, tanto teóricos como prácticos; el apego a distintos caudillos en lucha ambiciosa por la supremacía y el poder, o a personas de otra clase cuyo destino ha interesado a las pasiones humanas, han dividido a los hombres en bandos, los han inflamado de mutua animosidad y han hecho que estén mucho más dispuestos a molestarse y oprimirse unos a otros que a cooperar para el bien común. Es tan fuerte la propensión de la humanidad a caer en animadversiones mutuas, que cuando le faltan verdaderos motivos, los más frívolos e imaginarios pretextos han bastado para encender su enemistad y suscitar los más violentos conflictos. Sin embargo, la fuente de discordia más común y persistente es la desigualdad en la distribución de las propiedades.

Los propietarios y los que carecen de bienes han formado siempre distintos bandos sociales. Entre acreedores y deudores existe una diferencia semejante. Un interés de los propietarios raíces, otro de los fabricantes, otro de los comerciantes, uno más de los grupos adinerados y otros intereses menores, surgen por necesidad en las naciones civilizadas y las dividen en distintas clases, a las que mueven diferentes sentimientos y puntos de vista. La ordenación de tan variados y opuestos intereses constituye la tarea primordial de la legislación moderna, pero hace intervenir al espíritu de partido y de bandería en las operaciones necesarias y ordinarias del gobierno.

Ningún hombre puede ser juez en su propia causa, porque su interés es seguro que privaría de imparcialidad a su decisión y es probable que también corrompería su integridad. Por el mismo motivo, más aún, por mayor razón, un conjunto de hombres no puede ser juez y parte a un tiempo; y, sin embargo, ¿qué son los actos mas importantes de la legislatura sino otras tantas decisiones judiciales, que ciertamente no se refieren a los derechos de una sola persona, pero interesan a los dos grandes conjuntos de ciudadanos? ¿Y qué son las diferentes clases de legislaturas, sino abogados y partes en las causas que resuelven? ¿Se propone una ley con relación a las deudas privadas? Es una controversia en que de un lado son parte los acreedores y de otro los deudores. La justicia debería mantener un equilibrio entre ambas. Pero los jueces lo son los partidos mismos y deben serlo; y hay que contar con que el partido más numeroso o, dicho en otras palabras, el bando más fuerte, prevalezca. ¿Las industrias domésticas deben ser estimuladas, y si es así, en qué grado, imponiendo restricciones a las manufacturas extranjeras? He aquí asuntos que las clases propietarias decidirán de modo diferente que las fabriles, y en que probablemente ninguna de las dos se atendría únicamente a la justicia ni al bien público. La fijación de los impuestos que han de recaer sobre las distintas clases de propiedades parece requerir la imparcialidad más absoluta; sin embargo, tal vez no existe un acto legislativo que ofrezca al partido dominante mayor oportunidad ni más tentaciones para pisotear las reglas de la justicia. Cada chelín con que sobrecarga a la minoría, es un chelín que ahorra en sus propios bolsillos.

Es inútil afirmar que estadistas ilustrados conseguirán coordinar estos opuestos intereses, haciendo que todos ellos se plieguen al bien público. No siempre llevarán el timón estos estadistas. Ni en muchos casos puede efectuarse semejante coordinación sin tener en cuenta remotas e indirectas consideraciones, que rara vez prevalecerán sobre el interés inmediato de un partido en hacer caso omiso de los derechos de otro o del bien de todos.

La conclusión a que debemos llegar es que las causas del espíritu de facción no pueden suprimirse y que el mal sólo puede evitarse teniendo a raya sus efectos.

Si un bando no tiene la mayoría, el remedio lo proporciona el principio republicano que permite a esta última frustrar los siniestros proyectos de aquél mediante una votación regular. Una facción podrá entorpecer la administración, trastornar a la sociedad; pero no podrá poner en práctica su violencia ni enmascararla bajo las formas de la Constitución. En cambio, cuando un bando abarca la mayoría, la forma del gobierno popular le permite sacrificar a su pasión dominante y a su interés, tanto el bien público como los derechos de los demás ciudadanos. Poner el bien público y los derechos privados a salvo del peligro de una facción semejante y preservar a la vez el espíritu y la forma del gobierno popular, es en tal caso el magno término de nuestras invéstigaciones. Permítaseme añadir que es el gran desiderátum que rescatará a esta forma de gobierno del oprobio que tanto tiempo la ha abrumado y la encomendará a la estimación y la adopción del genero humano.

¿Qué medios harán posible alcanzar este fin? Evidentemente que sólo uno de dos. O bien debe evitarse la existencia de la misma pasión o interés en una mayoría al mismo tiempo, o si ya existe tal mayoría, con esa coincidencia de pasiones o intereses, se debe incapacitar a los individuos que la componen, aprovechando su número y situación local, para ponerse de acuerdo y llevar a efecto sus proyectos opresores. Si se consiente que la inclinación y la oportunidad coincidan, bien sabemos que no se puede contar con motivos morales ni religiosos para contenerla. No son frenos bastantes para la injusticia y violencia de los hombres, y pierden su eficacia en proporción al número de éstos que se reúnen, es decir, en la proporción en que esta eficacia se hace necesaria.

Este examen del problema permite concluir que una democracia pura, por la que entiendo una sociedad integrada por un reducido número de ciudadanos, que se reúnen y administran personalmente el gobierno, no puede evitar los peligros del espíritu sectario. En casi todos los casos, la mayoría sentirá un interés o una pasión comunes; la misma forma de gobierno producirá una comunicación y un acuerdo constantes; y nada podrá atajar las circunstancias que incitan a sacrificar al partido más débil o a algún sujeto odiado. Por eso estas democracias han dado siempre el espectáculo de su turbulencia y sus pugnas; por eso han sido siempre incompatibles con la seguridad personal y los derechos de propiedad; y por eso, sobre todo, han sido tan breves sus vidas como violentas sus muertes. Los políticos teóricos que han patrocinado estas formas de gobierno, han supuesto erróneamente que reduciendo los derechos políticos del género humano a una absoluta igualdad, podrían al mismo tiempo igualar e identificar por completo sus posesiones, pasiones y opiniones.

Una República, o sea, un gobierno en que tiene efecto el sistema de la representación, ofrece distintas perspectivas y promete el remedio que buscamos. Examinemos en qué puntos se distingue de la democracia pura y entonces comprenderemos tanto la índole del remedio cuanto la eficacia que ha de derivar de la Unión.

Las dos grandes diferencias entre una democracia y una República son: primera, que en la segunda se delega la facultad de gobierno en un pequeño número de ciudadanos, elegidos por el resto; segunda, que la República puede comprender un número más grande de ciudadanos y una mayor extensión de territorio.

El efecto de la primera diferencia consiste, por una parte, en que afina y amplía la opinión pública, pasándola por el tamiz de un grupo escogido de ciudadanos, cuya prudencia puede discernir mejor el verdadero interés de su país, y cuyo patriotismo y amor a la justicia no estará dispuesto a sacrificarlo ante consideraciones parciales o de orden temporal. Con este sistema, es muy posible que la voz pública, expresada por los representantes del pueblo, esté más en consonancia con el bien público que si la expresara el pueblo mismo, convocado con ese fin. Por otra parte, el efecto puede ser el inverso. Hombres de natural revoltoso, con prejuicios locales o designios siniestros, pueden empezar por obtener los votos del pueblo por medio de intrigas, de la corrupción o por otros medios, para traicionar después sus intereses. De aquí se deduce la siguiente cuestión: ¿son las pequeñas Repúblicas o las grandes quienes favorecen la elección de los más aptos custodios del bienestar público? y la respuesta está bien clara a favor de las últimas por dos evidentes razones:

En primer lugar, debe observarse que por pequeña que sea una Repúblíca sus representantes deben llegar a cierto número para evitar las maquinaciones de unos pocos, y que, por grande que sea, dichos representantes deben limitarse a determinada cifra para precaverse contra la confusión que produce una multitud. Por lo tanto, como en los dos casos el número de representantes no está en proporción al de los votantes, y es proporcionalmente más grande en la República más pequeña, se deduce que si la proporción de personas idóneas no es menor en la República grande que en la pequeña, la primera tendrá mayor campo en que escoger y consiguientemente más probabilidad de hacer una selección adecuada.

En segundo lugar, como cada representante será elegido por un número mayor de electores en la República grande que en la pequeña, les será más difícil a los malos candidatos poner en juego con éxito los trucos mediante los cuales se ganan con frecuencia las elecciones; y como el pueblo votará más libremente, es probable que elegirá a los que posean más méritos y una reputación más extendida y sólida.

Debo confesar que en éste, como en casi todos los casos, hay un término medio, a ambos lados del cual se encontrarán inconvenientes. Ampliando mucho el número de los electores, se corre el riesgo de que el representante esté poco familiarizado con las circunstancias locales y con los intereses menos importantes de aquéllos; y reduciéndolo demasiado, se ata al representante excesivamente a estos intereses, y se le incapacita para comprender los grandes fines nacionales y dedicarse a ellos. En este aspecto la Constitución federal constituye una mezcla feliz; los grandes intereses generales se encomiendan a la legislatura nacional, y los particulares y locales a la de cada Estado.

La otra diferencia estriba en que el gobierno republicano puede regir a un número mucho mayor de ciudadanos y una extensión territorial más importante que el gobierno democrático; y es principalmente esta circunstancia la que hace menos temibles las combinaciones facciosas en el primero que en este último. Cuanto más pequeña es una sociedad, más escasos serán los distintos partidos e intereses que la componen; cuanto más escasos son los distintos partidos e intereses, más frecuente es que el mismo partido tenga la mayoría; y cuanto menor es el número de individuos que componen esa mayoría y menor el círculo en que se mueven, mayor será la facilidad con que podrán concertarse y ejecutar sus planes opresores. Ampliad la esfera de acción y admitiréis una mayor variedad de partidos y de intereses; haréis menos probable que una mayoría del total tenga motivo para usurpar los derechos de los demás ciudadanos; y si ese motivo existe, les será más difícil a todos los que lo sienten descubrir su propia fuerza, y obrar todos de concierto. Fuera de otros impedimentos, debe señalarse que cuando existe la conciencia de que se abriga un propósito injusto o indigno, la comunicación suele ser reprimida por la desconfianza, en proporción al número cuya cooperación es necesaria.

De lo anterior se deduce claramente que la misma ventaja que posee la República sobre la democracia, al tener a raya los efectos del espíritu de partido, la tiene una República grande en comparación a una pequeña y la posee la Unión sobre los Estados que la componen. ¿Consiste esta ventaja en el hecho de que sustituye representantes cuyos virtuosos sentimientos e ilustrada inteligencia los hacen superar los prejuicios locales y los proyectos injustos? No puede negarse que la representación de la Unión tiene mayores probabilidades de poseer esas necesarias dotes. ¿Consiste acaso en la mayor seguridad que ofrece la diversidad de partidos, contra el advenimiento de uno que supere y oprima al resto? La creciente variedad de los partidos que integran la Unión, aumenta en igual grado esta seguridad. ¿Consiste, finalmente, en los mayores obstáculos que se oponen a que se pongan de acuerdo y se realicen los deseos secretos de una mayoría injusta e interesada? Aquí, una vez más, la extensión de la Unión otorga a ésta su ventaja más palpable.

La influencia de los líderes facciosos puede prender una llama en su propio Estado, pero no logrará propagar una conflagración general en los restantes. Una secta religiosa puede degenerar en bando político en una parte de la Confederación; pero las distintas sectas dispersas por toda su superficie pondrán a las asambleas nacionales a salvo de semejante peligro. El entusiasmo por el papel moneda, por la abolición de las deudas, por el reparto de la propiedad, o a favor de cualquier otro proyecto disparatado o pernicioso, invadirá menos fácilmente el cuerpo entero de la Unión que un miembro determinado de ella; en la misma proporción que esa enfermedad puede contagiar a un solo condado o distrito, pero no a todo un Estado.

En la magnitud y en la organización adecuada de la Unión, por tanto, encontramos el remedio republicano para las enfermedades más comunes de ese régimen. Y mientras mayor placer y orgullo sintamos en ser republicanos, mayor debe ser nuestro celo por estimar el espíritu y apoyar la calidad de Federalistas.

PUBLIO

2017 - Feliciano - ¿quien inventa la democracia representativa?

Ya se que es complicado en el siglo XXI con 7.000 millones de habitantes y 196 países implementar una democracia como la que defiendes en las que Todos participen de todas las decisiones. Sin embargo estarás de acuerdo en que no es viable. Es un índice que por supuesto tiene sus defectos pero para nada es subjetivo ya que engloba muchos indicadores que hoy en dia si son relevantes. Por tanto si damos margen de error la subjetividad que defiendes, estando España en el 17 aunque se vaya al puesto 30 seguiría estando dentro de las democracias de mayor calidad del mundo


[09:02, 9/11/2017] Javier Feliciano: Los thin y los thick measures of democracy como dice el artículo. Los expertos están de acuerdo que una democracia debe ser un conjunto de prácticas y principios que a través de las instituciones protegen la libertad y todos están de acuerdo en
1. Gobierno de la mayoría
2. Existencia de elecciones justas y con garantías
3. Proteccion de las minorías
4. Respeto por los derechos
5.presupone igualdad ante la ley y el pluralismo político
En cuanto a la participación ciudadana, es deseable y mejora la calidad democrática pero hay que garantizar las libertades de los que desean contribuir y los que no

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Yo no defiendo la democracia directa para el mundo moderno, eso lo defienden los anaquistas y yo ya no soy anarquista, lo fui, pero ya no creo que la democracia directa sea viable en el mundo moderno. La democracia directa NO es posible hoy en nuestro mundo. La democracia que defiendo, no es la democracia directa sino la "democracia representativa" que es una cosa que existe hoy pero que no existía en el mundo hasta que un día apareció porque alguien la inventó.

¿quien inventó la "democracia representativa" ?

¿fue Inglaterra cortándole la cabeza a Carlos I en 1649?

¿fue Francia con su revolución francesa en 1789?

¿Montesquieu quizás?

¿había "democracia representativa" en la España del 1700s? ¿en la Gran Bretaña de los 1700s?

En un punto de la historia alguien inventó la "democracia representativa". Es una cuestión científica y verificable porque basta con leer los libros y documentos para saber desde cuando se habla de "democracia representantiva" o simplemente de "democracia" sin referirse a la democracia directa ateniense o de alguno cantones suizos.

¿sabes quién inventó y cuando lo que empezaron a llamar "democracia" como sinónimo de "democracia representativa"?


2017 - Feliciano - ¿Puede el comunismo ser demócrata?

¿que es un sistema comunista "de verdad"? Yo no lo sé, pero Marx dice lo siguiente:

1848 - Manifiesto Comunista:
El proletariado se servirá de su supremacía política para arrancar poco a poco todo el capital a
la burguesía, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, del
proletariado organizado en clase directora, y para aumentar rápidamente la cantidad de fuerzas
productivas.
Esto, naturalmente, no podrá cumplirse al principio sino por una violación despótica del derecho de propiedad y de las relaciones burguesas de producción [...]
Las medidas siguientes podrán ser puestas en práctica:
l° Expropiación de la propiedad territorial y aplicación de la renta a los gastos del Estado;
2° Impuesto fuertemente progresivo;
3° Abolición de la herencia;
4° Confiscación de la propiedad de los emigrados y rebeldes;
5° Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un Banco nacional con capital
del Estado y con el monopolio exclusivo;
6° Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte;
7° Multiplicación de las manufacturas nacionales y de los instrumentos de producción, roturación de
los terrenos incultos y mejoramiento de las tierras cultivadas según un sistema general;
8° Trabajo obligatorio para todos, organización de ejércitos industriales, particularmente para la
agricultura;
9° Combinación del trabajo agrícola y del trabajo industrial, medidas encaminadas a hacer
desaparecer gradualmente la distinción entre la ciudad y el campo, y
10° Educación pública y gratuita de todos los niños, abolición del trabajo de éstos en las fábricas
tal como se practica hoy; combinación de la educación con la producción material, etcétera

1875 - Crítica del programa de Gotha:
¿qué transformación sufrirá el Estado en la sociedad comunista? [...]
Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.

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¿Marx hablaba de una democracia, antes de controlar el mercado? ¿sabes dónde dice eso?

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De todas formas supongamos que el comunismo es con separación de poderes y elecciones al legislativo y el ejecutivo. Luego, ¿qué parte de la economía va a controlar el Estado? De las siguientes ¿cuales dirías tú que serían posible?:
1. ¿Sería yo libre de alquilar mi casa?
2. ¿podría yo montar una radio y emitir?
3. ¿podría construir un restaurante y cocinar, servir y ganar dinero?
4. ¿podría llegar a un acuerdo con alguien para que sea el cocinero del restaurante?
5. ¿podría comprar un terreno y construir una casa?
6. ¿podría plantar en mi terreno y vender el excedente?
7. ¿podría crear una cooperativa de programadores y vender programas?
8. ¿podría yo prestar dinero a alguien con interés?
9. ¿podría vender perritos calientes en la calle?
10. ¿podría montar una fábrica de celulosa con 100 trabajadores?
11. ¿podría construir un barco y alquilarlo?
12. ¿podría comprar seis camiones y contratar seis personas para que hagan transportes?
13. ¿Puedo dejarle a mi hijo la casa cuando me muera?
14. ¿podría contratar periodistas y hacer periódicos diarios y venderlos?







2017 - Feliciano - Critica al artículo robot pescador sobre el apoyo a la revolución catalana

https://elrobotpescador.com/2017/09/26/por-que-todos-los-espanoles-deberian-apoyar-la-revolucion-catalana

¿quien manda más, el poder económico o el poder político? ¿existe esa élite económica que domina los designios de España antes, durante y después de la transición como afirma el autor?
El autor se equivoca al creer en esta élite económica que lo controla todo. Es cierto que durante los periodos normales es el poder económico el que lleva la batuta, pero cuando se vienen las crisis y los cambios, es el poder político el que toma las grandes decisiones, durante la transición y ahora con la crisis catalana, es el poder político y no el económico el que manda.

El autor habla de la falsa Transición a la democracia, es cierto, no hubo ninguna transición a la democracia, pero es porque en España no hay democracia.

La "democracia representativa" es como se llama al experimento norteamericano de 1787. En ese experimento, se mezcló un mejorado parlamentarismo inglés, donde cada distrito elige a *su* representante con la elección de forma independiente del jefe del ejecutivo, al que denominaron "presidente". España no cumple ninguna de las dos características esenciales del experimento norteamericano: no tenemos un representante con nombre y apellido de nuestro distrito y tampoco elegimos al Presidente (no hay separación de poderes) y por lo tanto España no es una democracia sino un Estado de Partidos

El autor se equivoca completamente al decir que "el independentismo es enemiga del régimen", nada más falso. El independentismo es una creación de una parte del Estado de Partidos, de parte del régimen del 78, es una lucha por el poder y para poder escapar a la justicia de las élites políticas de Cataluña.

"Tenemos a un Régimen que ha enloquecido al verse en peligro y que trata como terroristas a personas que sólo quieren votar." En este tipo de frases podemos ver cómo se falta a la honestidad intelectual. No puedes decir "a personas que sólo quieren votar" sin decir "qué es lo que quieren votar", lo importante no es votar sino para qué se vota, seguramente que estaría de acuerdo en que tendría que prohibirse un referendum que vote quemar su casa.

"No hemos nacido para servir al Amo. A ningún Amo" Está bien si eres anarquista y crees que no se necesita un Estado a día de hoy fantástico, pero el independentismo no es anarquista y quieren crear un Estado, es cambiar un amo por otro.

"Silencio cómplice ante la represión policial contra personas que sólo piden poder votar pacíficamente para decidir su futuro" Otra vez dice sólo parte de la verdad, no es sólo "su futuro" es el futuro suyo y del resto de españoles.

"Ahora es hora de decidir si todos nos levantamos contra este Régimen Criminal que ha secuestrado España, o si decidimos apoyar ciegamente al Amo y aplaudimos la represión, esta vez contra los sublevados catalanes y el día de mañana contra cualquier otro colectivo “revoltoso” que no obedezca." Para curar el enfermo que es España contra este "régimen criminal", no es la mejor de las ideas despedazar al enfermo. Para tumbar al régimen tenemos que conseguir primero saber qué es lo que falla, para poder crear un sistema nuevo sin esos fallos, no son las personas, es el sistema. Lo que falla en España es que, como expliqué antes no tenemos un democracia sino un Estado de partidos, lo que hace falta es primero conseguir que esta idea llegue, conseguir que todo el mundo diga y proclame que en España no hay separación de Poderes, que en España no hay representación política. Luego tendríamos que deslegitimar al régimen mediante la abstención y a partir de ahí se nos presentará la oportunidad de tumbar al régimen y constituir algo mejor.

2017 - Feliciano - Sistema Proporcional de listas de partido

Elegir a un partido aunque lo haga mal, es lo que pasa en un sistema proporcional de listas de partido. En este sistema, inventado por un matemático sobre 1859, se cambia el sistema que desde principio del siglo XIV se había desarrollado de la representación política, donde unas ciertas personas, una ciudad por ejemplo, mandaba un representante, que les representaba a la corte o el parlamento. Esta persona "representaba", osea, traía al presente a las personas que lo habían elegido para representarles. Inglaterra y luego Estados Unidos siguieron esta lógica. 
Pero Europa continental y América Latina sucumbió al invento del matemático, donde no se eligen representante, sino que se votan unas listas u otras, no hay representantes, hay partidos políticos. 
Este sistema proporcional de listas de partido fue estudiado por los juristas Alemanes que declararon que no quedaba nada de representación política, que el sistema de partidos es un sistema donde la población "se siente identificada" con un partido, no hay representación política por ningún lado.
Y así, teniendo 2 o 3 partidos, por muy mal que lo haga "mi" partido, el partido con el que me siento identificado, le seguiré votando, además no tengo mucho donde elegir. 
Blancos y Colorados abrazaron el sistema proporcional en 1918, y hasta hoy seguimos.


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No hay ninguna ley que diga que al 60% de abstención pase algo, nadie va a dimitir, por supuesto el gobierno seguirá siendo legal aunque y nadie dimitirá aunque sólo vote el 20%. 

Pero lo que pierden con una abstención masiva es la LEGITIMIDAD y entonces se puede pensar en movilizar para obligarles a comenzar un periodo de Libertad Constituyente para pasar a elecciones a una asamblea constituyente. Antes y durante ese periodo tenemos que conseguir la hegemonía cultural
de la idea de lo que es "democracia": 

*"democracia representativa" es el nombre que se le dio al experimento norteamericano de 1787, en ese experimento mezclaron la representación política del parlamento
Inglés con la elección por separado del jefe del ejecutivo al que llamaron "Presidente"*. Bueno pues en España no hay ni representación política ni elección por separado a presidente, y eso es lo que tenemos que hacer llegar a la sociedad civil.

Ya te digo lo del partido yo lo veo difícil, primero que un partido se consolide con la idea de destruirse, ya que proponer la elección uni nominal por distrito es destruir
todo tu partido y además quitarte todas las subvenciones, osea hacerse el harakiri. 

Pero bueno ya te digo que no es excluyente, es más, creo que si se consigue

que llegue el mensaje de lo que es la representación política y la separación de poderes seguramente saldrá algún partido que abrace la idea, pero primero tenemos que ganar la sociedad civil.

Libre determinación - quebrantar total o parcialmente la unidad nacional

Relación entre el principio de libre determinación y el de integridad territorial de los Estados:

La Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General: apartado 6.

“6. Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con  los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.

o La Resolución 2625 (XXV)

1513 - Maquiavelo - Conviene al fundador que cuando el hecho le acuse, el resultado le excuse.

Son tan útiles las acusaciones en las repúblicas, como perjudiciales las calumnias.

Conviene al fundador que cuando el hecho le acuse, el resultado le excuse.

Discurso de Tito Livio: Si quieres tener un pueblo numeroso y armado para engrandecer el imperio, lo has de organizar de tal suerte que no siempre puedas manejarlo a tu gusto, y si lo mantienes poco numeroso o desarmado, para dominarle y llegar a hacer conquistas, no podrás conservarlas, cayendo en vileza tal que serás presa de cualquiera que te ataque.

2014/05 - Trevijano - Donde no hay separación de poderes no hay Constitución, donde no hay control del poder no hay democracia

Usb34: Burke representación virtual. Los referéndum o plebiscito no sustituyen la democracia directa de Atenas.

20140503 - El terrorismo es peor que la guerra civil que es peor que la guerra entre stados. El terrorismo es peor porque mata a inocentes, pero no son inocentes cualquiera. Son niños mujeres y ancianos que tradicionalmente están respetados por los beligerantes desde la antigua Grecia.

20140501. ¿Cómo puede prometer en un sistema que no es comunista, en un sistema económico que no está sujeto a una planificación económica total, como puede un gobierno comprometerse y prometer puestos de trabajo? El gobierno no puede crear ningún puesto de trabajo. En cambio sí pueden destruirlo.

Comentario Gonzalo: En democracia no tiene razón de ser que el Fiscal General del Estado sea nombrado por el Poder ejecutivo y menos que exista un Ministerio de Justicia, prueba evidente de que esta Monarquía borbónica no es democrática. Donde no hay separación de poderes no hay Constitución, donde no hay control del poder no hay democracia

20140424.49 Emmanuel Joseph Sieyès inventó la abstención fiscal. En la asamblea de Versalles dijo si no venís a reuníos con nosotros que somos los representantes del tercer estado, vosotros representantes de la Iglesia y de la Aristocracia, si no venís a votar por cabeza, igual que nosotros, no por órdenes que tenéis dos contra una. En ese momento esta asamblea declara, hace una ley prohibiendo a los ciudadanos que paguen el fisco, abstención fiscal obligatoria por medio de una ley . Una persona a la que yo no admiro porque su vida no fue ejemplar, pero supo muchísimo de derecho constitucional (anterior a la creación de la ciencia constitucional). A las 48h estaban en la asamblea del Tercer Estado y se pasó a llamar Asamblea Nacional. Eso es lo que yo propongo.

20140424.30 Nadie ha entendido el mecanismo inventado por Montesquieu: el poder ejecutivo y el legislativo deben estar separados, pero no sólo es que tengan que estar separados, es que tienen que ODIARSE. El poder ejecutivo y el legislativo tienen que tener odio y estar deseando cargarse el uno al otro.

Es entonces cuando hay democracia.

Cuanto más antipatía sientan el gobierno y el parlamento, mucho más garantía para los ciudadanos. Para que haya separación de Estado y Nación tiene que haber separación de Gobierno y Parlamento. Las ambiciones entre los poderosos tienen que ser tan inconciliables, que solamente así, que se odien, puede el ciudadano dormir tranquilo.

20140424.27 Corrupción. imperdible. juan. SUSAN ROSE-ACKERMAN

20140421.59 Javier Conde discípulo de Carl Schmitt. Decicibilidad

20140422 partido x lo importante es la deliberacion. Rosseau copió de Nicolás Malebranch idea de la voluntad general

20140421.30 es estados unidos una oligarquía? Que es oligarquía? Las tres cs. Poligarquia.

20140419 Conceptos repúblicos, distrito electoral. Friedrich Hayek, GRAMSCI y la hegemonía definida por Pablo Iglesias. Imperdible.

Mientras que la Libertad es posible, la igualdad no. La libertad o se tiene o no se tiene, o eres libre o eres esclavo. Mientras que la Igualdad lo que hay es más o menos igualdad. La Libertad se rige por la calidad, eres libre o no eres libre. La igualdad se rige por la cantidad. La igualdad es inalcanzable, lo más que se puede señalar es un camino, una tendencia, una aspiración a la igualdad. Y un demócrata tiene que procurar la mayor igualdad posible, ya que nacemos desiguales. Es lo contrario de lo que dice la declaración de independencia de los Estados Unidos de América: puesto que nacemos desiguales, la sociedad tiene que procurar la máxima igualdad posible.

20141213 Podemos esta corrompido. yo deseaba que triunfara. La democracia es una forma de gobierno no una forma de estado. Imperdible.

20141213 Tocqueville. El poder cuanto más lejos mejor. El poder cuanto más lejano más respetado.

Che - Acabé con el problema con una pistola del calibre 32, en el lado derecho de su cerebro

En enero de 1957, como indica su diario de Sierra Maestra, Guevara mató de un disparo a Eutimio Guerra porque sospechaba que estaba pasando información al enemigo: "Acabé con el problema con una pistola del calibre 32, en el lado derecho de su cerebro... Sus pertenencias ahora son mías". Luego dispararía a Aristidio, un campesino que expresó su deseo de abandonar la lucha cuando los rebeldes se trasladaran a otro lugar. Mientras se preguntaba si esta víctima en concreto "realmente era lo suficientemente culpable como para merecer la muerte", no le tembló el pulso a la hora de ordenar el asesinato de Echevarría, hermano de uno de sus camaradas, por crímenes no especificados: "Tenía que pagar el precio". En otras ocasiones simulaba ejecuciones, aunque no las llevara a cabo, como método de tortura psicológica

Entre 800 y mil hombres fueron a parar a la prisión de La Cabaña, cuya capacidad era sólo de 300 personas.Tenían que turnarse para dormir y las condiciones eran atroces. La Comisión de Depuración que los sometería a juicio empezó a funcionar las 24 horas. El Che nombró Juez Comisionado de los Tribunales Revolucionarios a su ayudante Orlando Borrego, a pesar de tener sólo 21 años y ser contador, sin ningún entrenamiento legal o judicial. Se estableció un procedimiento operativo: los jueces y fi scales designados se reunirían con el Che antes del juicio para revisar los casos, decidirían la estrategia a seguir y determinarían de antemano la sentencia de los prisioneros acusados.



Cuando al Che Guevara lo nombraron para liderar el Ministro de Industrias proclamando una revolución económica que haría de Cuba una nación soberana y prospera, Borrego lo secundó como ministro de la Industria Azucarera, logrando ambos que el país descendiera en cuatro años del primer al duodécimo puesto productor de azúcar en el mundo.

1867 - Marx, el Capital - El capitalista sólo es respetable en cuanto personificación del capital

Sólo cuando es capital personificado tiene el capitalista un valor ante la historia y ese derecho histórico a existir que, según el ingenioso Lichnowski, no data. Sólo entonces, su propia necesidad transitoria va implícita en la necesidad transitoria del régimen capitalista de producción. Mas para ello no ha de tomar como impulso motor el valor de uso y el goce, sino el valor de cambio y su incrementación. Como un fanático de la valorización del valor, el verdadero capitalista obliga implacablemente a la humanidad a producir por producir y, por tanto, a desarrollar las fuerzas sociales productivas y a crear las condiciones materiales de producción que son la única base real para una forma superior de sociedad cuyo principio fundamental es el desarrollo pleno y libre de todos los individuos. El capitalista sólo es respetable en cuanto personificación del capital. Como tal, comparte con el atesorador el instinto absoluto de enriquecerse. Pero lo que en éste no es más que una manía individual, es en el capitalista el resultado del mecanismo social, del que él no es más que un resorte. Además, el desarrollo de la producción capitalista convierte en ley de necesidad el incremento constante del capital invertido en una empresa industrial, y la concurrencia impone a todo capitalista individual las leyes inmanentes del régimen capitalista de producción como leyes coactivas impuestas desde fuera. Le obliga a expandir constantemente su capital para conservarlo, y no tiene más medio de expandirlo que la acumulación progresiva.

http://www.dw.com/es/el-capital-un-libro-que-quiso-cambiar-el-mundo/a-40514673

En lo que Marx se equivocó
Pero esta conclusión se basa sobre un error, concluye Bernd Ziesemer, ex redactor jefe del diario de  negocios y economía "Handelsblatt". "Marx consideraba que el trabajo era la única fuente de valor y pasaba por alto el hecho de que el capitalismo no funciona por la explotación de los trabajadores sino por el constante progreso tecnológico.  Marx subestimó las otras fuentes de riqueza, es decir, la innovación, el espíritu empresarial y el progreso tecnológico", dice Ziesemer.

De ese modo, algunas de las evoluciones social predichas por Marx no se cumplieron. La industrialización y la permanente tecnificación de los procesos de producción llevaron a la disminución de los costos de producción y  a la reducción de las horas de trabajo. Sin embargo, esto no fue acompañado por un empobrecimiento simultáneo de los trabajadores. El capitalismo demostró ser extremamente adaptable, subraya Puhovski. "De tal manera que hasta en nuestro tiempo libre surgió una industria del ocio. Algo impensable en los tiempos de Marx", dice el filósofo Puhovski.

El fracaso real de Karl Marx, sin embargo, no son los crímenes cometidos en su nombre, subraya el filosofo croata Zarko Puhovski. Marx estaba convencido de que el colapso del capitalismo sería inevitable y que sucedería pronto. Pero esto no ha sucedido. Incluso 150 años después de la publicación del primer volumen de "El Capital", sigue habiendo tensiones sociales, diferencias de clase y la explotación como base de las condiciones de producción. "El fracaso de Marx reside en el hecho de que todavía es tan actual", dice Puhovski.